Opinión

Xavier Gutiérrez

Fogones y gasolina

Lunes 02 de Marzo de 2020

 

 

Las respuestas de la autoridad tendrán que ser convincentes, tangibles y evidentes. 

Todo indica que estamos en los prolegómenos de una primavera caliente, políticamente hablando.

 

La semana ida dejó huellas, indicios y claves. El conflicto gobierno-Buap no se ha resuelto. Sólo se difirió. Pero apareció en el escenario un sesgo imprevisto: el cuádruple asesinato en Huejoztingo, con tres universitarios víctimas. 

 

Esto enardeció a la comunidad universitaria, toda, y la volcó a las calles. Una reacción así no se había visto hace mucho tiempo. Reclaman justicia respecto de los homicidios, pero la demanda ha rebasado a la causa. A esa demanda se suma una mayúscula: seguridad, que baje a la delincuencia. 

 

Esta razón de fondo para la molestia social ya existía. Se ha agudizado con la multiplicación de bandas que asaltan a negocios y personas a toda hora. Y la ola de homicidios en la capital y el resto del estado. 

 

La reacción de la autoridad se ha visto rezagada respecto de los maleantes. 

 

Pero además da la impresión de que no existe una estrategia, o si la hay no rinde los frutos deseados. Y si los hay no se conocen o no son convincentemente aquilatados.

 

En este clima se produce la muerte de los jóvenes estudiantes de medicina. 

 

La protesta por este abominable hecho no ha cesado y todo indica que esta semana se reactivará con alcance nacional. Está prevista una reunión de rectores y estudiantes con el gobernador y es deseable que arroje compromisos de inmediata evaluación. 

 

Las respuestas de la autoridad tendrán que ser convincentes, tangibles y evidentes. De no ser así es previsible que el conflicto, que hasta hoy se ha mantenido en un marco de respeto mutuo, pudiera derivar en otra clase de acciones. 

 

En este marco se produce el relevo del secretario de seguridad pública del estado. No se trata de un funcionario menor, sino precisamente del responsable del clima de tranquilidad hoy visiblemente alterado.

 

Se fue un elemento de la Secretaría de Marina, con aceptable reputación, y llega un hombre con la desventaja de ser ajeno al estado y de asumir funciones precisamente con una papa caliente en su esfera de responsabilidad. Al menos la bienvenida no es precisamente festiva.

 

Pero el clima de inquietud se aviva por una múltiple demanda de funcionarios estatales en contra del director del portal de internet más importante del estado, E.consulta. Los servidores públicos estiman que se ha afectado su honor y buscan la reparación del mismo con la referida demanda por más de 20 millones de pesos. 

 

Este hecho remite a otro similar que se ha convertido en grave escándalo nacional e internacional a pesar de ser menor que el de Puebla. Nos referimos a la reclamación del exgobernador Moreira contra el académico y articulista Sergio Aguayo. 

 

Este espinoso conflicto ha rebasado el marco de Puebla y también tiene ya repercusión nacional e internacional y se interpreta como un asedio contra tres medios poblanos. Así lo presenta esta semana el semanario “Proceso”.

 

Este nuevo frente enrarece aún más el clima social en Puebla.

 

Quiérase o no, todo esto se vincula y contamina. 

 

Grupos de empresarios, por otra parte, han expresado su malestar por no encontrar conductos de diálogo con el gobierno. 

 

El ayuntamiento de la capital es fuente de discrepancias internas y el resultado es un bajo índice de confianza en la autoridad de este ámbito.

 

Y, por si faltaran ingredientes al desagradable caldo, el Congreso del Estado, según estudios del diario “Reforma”, encabeza a los 16 órganos legislativos estatales de Morena que, olvidando la austeridad que proclama el presidente López Obrador, se han autorrecetado incrementos presupuestales desproporcionados. 

 

Y, parafraseando a AMLO en aquello de lo inadmisible que resulta “gobierno rico, con pueblo pobre”, bien podría decirse aquí “Congreso rico, con resultados miserables”. 

 

Esta multiplicidad de fogones reclama la atención cuidadosa, puntual, y el fino ejercicio de la política. 

 

En este espacio apelamos, tiempo atrás, a la necesidad del rescate del diálogo abierto, franco, ejecutivo, como instrumento insustituible para reconstruir el tejido social. 

 

Es natural que haya discrepancias entre los actores involucrados en todo esto. Eso es consustancial a la sociedad, aquí y en todas partes. 

 

Pero precisamente para eso se elige a los representantes populares. 

 

Para la búsqueda de acuerdos mediante la articulación de puentes de entendimiento y conseguir avances en todos sentidos. 

 

Hacer política, recurrir al tejido fino de incluir a los diferentes con una agenda común, es un camino virtuoso que muestra de qué estamos hechos. 

 

Eso da la talla de los gobernantes. 

 

Y en ese diálogo, en el debate de cara a la sociedad, es saludable cotejar posiciones, ventilar diferencias, fallas, omisiones o errores. Y a partir de ello buscar concordancias. 

 

El diálogo entre desiguales siempre produce luces. Siempre y cuando haya respeto, tolerancia y buena voluntad. 

 

No hacerlo es acercar una lata de gasolina a una fogata. Y eso es peligroso para todos. 

 

xgt49@yahoo.com.mx

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