OPINIÓN

GERMÁN MOLINA CARRILLO*

La controversia entre Alejandro Gertz Manero y Santiago Nieto Castillo

 

El trabajo colaborativo tiene como objetivo la productividad y los buenos resultados de un proyecto, sin embargo, siempre tendrá sus bemoles y no hay nada que más entorpezca a un equipo que la búsqueda del reconocimiento y lucimiento personal de uno de los sujetos involucrados.

Las actitudes en las que se subraya el esfuerzo e implicación propia y se daña o se desprecia la aportación de otros para asumir de forma individual el éxito de una tarea son tóxicas para el equipo. Para trabajar en equipo es imprescindible contar con un flujo de comunicación activo y transparente. Además, cuantas más personas trabajen en un proyecto, más difícil es compartir la información. Cada miembro se encarga de un área concreta sin tener en cuenta que otros compañeros quizás necesiten acceder a su información para poder finalizar sus tareas, ralentizando el avance del proyecto. Para evitar las peticiones de información constante, lo mejor es crear un protocolo para compartir datos.

Así pues, tanto la Fiscalía General de la República (FGR), cuyo titular es Alejandro Gertz Manero y la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) a cargo de Santiago Nieto Castillo han tenido sus desencuentros. 

Desde el inicio del sexenio actual, Gertz Manero se quejó de que Nieto Castillo dio a conocer a los medios de comunicación detalles sobre los casos de la ex secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga, así como del ex secretario de seguridad pública, Genaro García Luna, y las acusaciones contra el ex director de Pemex, Emilio Lozoya. 

El investigador Edgardo Buscaglia le ha señalado que la Fiscalía no ha llevado correctamente su trabajo en más de 100 denuncias que la Unidad de Inteligencia Financiera ha presentado. Por su parte, el analista de geopolítica Alfredo Jalife, comparte su opinión en el sentido que las denuncias formales por parte de la FGR no son lineales, sino que deben realizar de acuerdo a los tiempos políticos, en el momento más conveniente.

Como quiera que sea, estos dimes y diretes no son del desconocimiento público. Los protagonistas ya han demostrado su valía en cuanto a su papel en la procuración de justicia. El presidente ha tenido que intervenir para limar asperezas y como quiera que sea, no le conviene a nadie, porque son dos instituciones fundamentales para combatir la corrupción e impunidad en México, y que tienen la mesa puesta para trabajar como no lo habían hecho en sexenios anteriores. 

Los mexicanos esperamos resultados y que la Procuración de Justicia, así como la investigación profesional de los delitos, esté a la altura de los países de primer mundo; por ello estas situaciones de conflicto y declaraciones entre ambos funcionarios, afectan el interés público y benefician a los grupos del narcotráfico y la delincuencia organizada, cuyos abogados defensores, suelen aprovechar los errores en la integración de las carpetas de investigación, obligando a los jueces a decretar la libertad de los acusados por estas situaciones. 

El poder que ha acumulado la Unidad de Inteligencia Financiera es tal, que será una de las áreas que seguramente por los datos que tiene en su poder, influirá en la percepción ciudadana en el proceso electoral de 2021, al ir dando a conocer información que podría afectar seriamente a los partidos de oposición y a sus candidatos, cuando salgan a la luz, actos de corrupción y enriquecimiento ilícito, que determinaron el rechazo de los ciudadanos en la elección de 2018 y dieron el triunfo contundente a los candidatos de Morena. Aunque hoy las condiciones son diferentes por la pandemia y la crisis económica y de salud que afecta a millones de mexicanos.

 

* Director General del Instituto de Ciencias Jurídicas de Puebla A.C.

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Germán Molina Carrillo

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