Regiones

Democracia y el arca de Caronte

Rodrigo Rosales Escalona

Jueves 06 de Febrero de 2020

 

 

Otro famoso visitante del Inframundo 

 

En la antigüedad, los muertos eran enterrados con una moneda de plata bajo la lengua (cuanto más brillante mejor) para que las almas de los fieles difuntos pudieran pagar su precio al demoníaco e inmortal barquero del inframundo: Caronte. Hijo de la Oscuridad (‘Érebo’) y la Noche (‘Nix’), Caronte remaba gravemente cruzando de una orilla a otra el río del Dolor (‘Aqueronte’), transportando las almas de los recientemente fallecidos hasta su eterna morada del Hades. La única alegría que le daba este trabajo era la oportunidad que le ofrecía de empujar a las almas de los que no tenían con qué pagar, o de los que no habían sido enterrados debidamente, a las profundidades del río que cruzaba con su barca. Las únicas ocasiones excepcionales en las que se interrumpía la monotonía de su tarea era cuando aparecían visitantes que aún no habían muerto, como Eneas o Dante.

 

Dante, por ejemplo, le describe como “el demonio Caronte, con ojos como brasas ardientes” (Hollander, 53, 2000). En la Eneida de Virgilio, otro famoso visitante del Inframundo, Eneas, describe al barquero con más detalle: 

 

Y aquí el temido barquero custodia el río, siniestro en su miseria — Caronte… su barba desgreñada en una maraña blanquecina, sus ojos fijos, miran con fiereza, y cuelgan sus mugrientos harapos desde sus hombros en un nudo. Pero sin ayuda de nadie mueve su barca con una pértiga e iza velas al cruzar a las almas de los muertos en su esquife enrojecido por el óxido. 

 

Lleva años así, pero la vejez de un dios es verde y robusta. 

 

La semejanza entre democracia en México y Caronte, radica en que la corrupción aberrante que padece nuestro país, parte de esos cadáveres de políticos y castas divinas empresariales, que nos heredaron un mar de injusticias y desolación económica, financiera, presupuestaria, de narcotráfico y sus miles de muertos y desaparecidos, que, en conjunto, bajo el amparo de la impunidad, nos robaron estabilidad y desarrollo nacional en todos los niveles. 

 

Nuestro país atraviesa por una severa crisis económica y social, condición que nos obliga a detenernos para ubicar que deriva de quienes fueron y continúan pisoteando el estado de derecho, al sentir que sus prebendas y ganancias desorbitantes, dejando en la pobreza a un pueblo trabajador, hoy, se les aplica un nuevo criterio legal, que les somete a las reglas de demandas históricas sociales. 

 

Dichas castas oligarcas de la plutocracia, son quienes, desde las sombras, promueven manifestaciones, protestas y actividades de desmanes, por medio de grupos de agitadores porriles, disfrazados de supuestos “anarquistas”, que siguen una serie de estrategias de choque. Si recordamos los movimientos sociales legítimos de décadas al presente, jamás irrumpen como hienas, para romper cristales ni destruir bienes, en cuanto a que los agitadores, se apegan a modelos de choque. Insisto, ya sea el 68, el 10 de junio, y otros movimientos, el sistema infiltraba los movimientos sociales con porros, mismos que destruían o golpeaban, para justificar “el grado de terrorismo” de las luchas sociales. 

 

Una democracia que fue conducida al fracaso, desde la llegada de los tecnócratas del salinismo y sus herederos, que condujeron a México a un baño de pobreza, de marginación y sin una soberanía que sustente el bienestar de un pueblo. Ahí tenemos a Lozoya Austin, o cualquiera que, como Rosario Robles, quienes son la partida perfecta de esa hecatombe, sin faltar los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña. Sobre estos tres, generaron violencia desmedida, bajo el pretexto de combatir al narcotráfico, situación que he enlutado al país. 

 

Cierto, el dolor de perder hijos y familiares continúa, como consecuencia de esa estrategia torpe. Claro que se suma la represión de líderes sociales que tienen el valor de exigir no seguir violando el derecho de los pueblos a sus reivindicaciones todas, al grado de que el remedio de los corruptos contra ellos y los pueblos, es la ejecución y desaparición. 

 

La UNAM, es un ejemplo de la incongruencia de demandas estudiantiles de violencia contra mujeres y otros casos. Es cuestión de investigar con equidad y ubicar quienes son los causantes de las demandas. Sin embargo, el hecho de que algunos grupos cubiertos sus rostros, arremetan contra edificios educativos de la universidad, destruyendo y afectándolos, no significa el verdadero sentir anarquista y sí de porros. El punto es desenmascarar y detectar quienes son los que sostienen económicamente y adiestran a dichos grupos. 

 

Si se adolece de servicio de salud al pueblo, por falta de medicamentos, con unidades médicas abandonadas o con carencias, incluso, hospitales que se anunciaron construidos, resultando falso, es producto de esos oligarcas que saquearon libremente. En Puebla, el hospital La Margarita, atiende a pacientes del hospital San Alejandro, derivando en una crisis, cuestión que genera protestas y malestar.

 

A nivel nacional, el sistema de salud, fue conducido a esa crisis, ante el saqueo y corrupción de compras falsas o alteradas de aparatos médicos y medicamentos. Hoy se pagan las consecuencias. 

 

Misma situación padece PEMEX, CFE y toda empresa del Estado. Mientras, los oportunistas, emiten demandas de que el gobierno federal invierta o corrija sus “errores”, excluyendo que jamás se expresaron así contra gobiernos anteriores. 

 

Aún persiste el mensaje de agitación de que el actual presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, es un peligro para México. Actuando bajo sus inconformidad de que se les impide recuperar su poder voraz.

 

Ante los actos de amenazas de los amos del transporte público en Puebla, de que al no poder cumplir con los requisitos de seguridad y modernización del transporte, se “ven obligados a no dar cuenta de su obligación”, lo anterior, lo emite su representante Arturo Loyola, mismo que tiene historial obscuro y, gracias a que ha gozado de beneficios durante el gobierno de Rafael Moreno Valle y Antonio Gali, se siente impune.

 

A la fecha, el público usuario del transporte, se siente defraudado, porque el transporte público es una chatarra ambulante. A su vez, crece la opinión de que esto es debido a que el gobierno del estado, al no elaborar una serie de datos y reglas de operación y ejecución lógicas, permite que el transporte no cumpla. También, el hecho de que cuesta 2.50 pesos, causa crisis al presupuesto familiar. Manifiestan otra farsa más, que no se cuenta con alguna estrategia o mecanismo que verifique el descuento a estudiantes, siendo que a los transportistas reciben un subsidio para ello, punto en que es una burla a la ciudadanía. Así es el sentir. 

 

Es por ello que Caronte lleva como pasajera a la democracia, a quien se le acusa de malévola e injusta, siendo injusta tal consideración, porque quienes la han mancillado, son todo aquel que hace de ella, la justificación de sus aberrantes actos, derivando en una crisis de identidad. 

 

Caronte debería trasladar al submundo del mal, a esos oligarcas del pasado y presente, sin marginar a nadie, despejando a la nación de estos, para y por el bien del pueblo. 

 

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx 

Analista político y de prospectiva social

 

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Rodrigo Rosales Escalona 

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