Puebla cumple 490 de su fundación

KARLA ROBLES

16/4/2021

La fundación de Puebla que originalmente se llamó Ciudad de los Ángeles, poco después Puebla de los Ángeles y actualmente la ciudad de Puebla de Zaragoza, se efectuó el año de 1531, en el marco de la conquista y colonización del Nuevo Mundo. 

Después de la caída de Tenochtitlan el 13 de agosto de 1521 y continuando el proceso de conquista, se vio la necesidad de fundar un pueblo intermedio, entre el puerto de la Villa Rica de la Vera Cruz y la nueva capital, para el creciente flujo de inmigrantes españoles que sin recursos y sin la esperanza de obtener encomiendas pudieran establecerse, y al mismo tiempo que sirviera como sitio de descanso y curación para los pasajeros provenientes de Veracruz. Para cumplir con el propósito original de ser una colonia exclusiva de españoles, era necesario no despojar de sus tierras a ningún pueblo indígena. 
 
Al mismo tiempo, el establecimiento se concibió como un experimento social utópico que trató de proteger a los indios del abuso de los conquistadores y de los nuevos colonizadores españoles, creando una comunidad igualitaria, que sin el apoyo de aquellos prosperaran y crearan riqueza a la colonia y a la corona, y en un sentido práctico, asegurar las comunicaciones y el comercio entre México y la costa, así como para vigilar a una populosa región indígena en caso de una rebelión, sin embargo el experimento social finalmente se vio frustrado ante la imposibilidad de prescindir de la mano de obra indígena, para convertirse al poco tiempo, en una sociedad aristocrática y opuesta a los principios que la crearon. 
 
Fueron los franciscanos los que según Torquemada eligieron a los primeros pobladores y quienes dispondrían la primera ayuda y servicios personales por parte de los indígenas. 
 
Los franciscanos, como dan fe documentos de la época, eran los guardianes de Cholula, Huejotzingo y Tlaxcala. La ayuda por parte de los franciscanos continuo todavía hasta 1532. 
 
Se cuentan con estimaciones en cuanto al número y descripción de aquellos primeros colonos. Motolinia hablaba de "no más de cuarenta" y de cincuenta. Fray Luis de Fuensalida, guardián franciscano de la Ciudad de México, en un informe enviado a la corona el 27 de marzo de 1531, pedía ayuda para los recién llegados por ser estos muy pobres "todos cristianos, labradores y granjeros".
 
​En cuanto al número de los indios que fueron traídos para construir las primeras casas, Motolinia menciona que llegaron con él entre siete u ocho mil y otros menos de Huejotzingo, Calpan, Tepeaca y Cholula.
 
Sin embargo la Audiencia a unos días de la fundación rindió un informe diciendo que adjudicaría a cada colono entre diez y treinta trabajadores, admitiendo meses después, en otro informe, que se habían dado veinte. 
 
Hirschberg dice que esta discrepancia podría deberse a la rotación de los trabajadores de acuerdo a la carga de trabajo dentro del grupo, que era común en el época de la conquista.
 
​Llegado el 16 de abril, día de Santo Toribio de Astorga, Motolinia cuenta como testigo ocular, que supervisó la construcción de un altar y techado rústicos, procediendo a decir misa y a bendecir el lugar, luego de esto, se comenzaron a trazar los primeros solares y calles. Se encontraba presente en la ceremonia el colono Alonso Martín Partidor, que según Hirschberg, muchos historiadores dedujeron que había sido el encargado del deslinde o "partición" de los solares, pero que probablemente partidor provendría de su madre Isabel Rodríguez Partidora.
 
​Tanto el Clero en Motolinia, como las autoridades virreinales en Salmerón tuvieron sus representaciones para el día de la fundación, pero no pudiendo Salmerón asistir por causa de haber caído enfermo, la audiencia ordenó al corregidor de Tlaxcala Hernando de Saavedra "hombre de buen entendimiento y experiencia",​ que repartiera los solares y vigilara el trabajo de los indios, de los cuales, la Audiencia se responsabilizó del costo de su alimentación, liberando a Saavedra y otros encomenderos de esta responsabilidad.
 
​El licenciado Salmerón, una vez restablecido en salud y resuelto sus asuntos,​ arribó a Puebla alrededor del 18 de mayo para nombrar cabildo y dar las primeras ordenanzas, con lo cual dio al establecimiento su carácter municipal.
 
 Ordenó también que el camino de Veracruz a México pasara obligadamente por Puebla asegurando con esto un constante tránsito de viajeros.1​Sin embargo, desde el momento mismo de la fundación se presentaron los problemas. Motolinia sin mencionar las causas, alude a las quejas de los indios de Totimehuacan. 
 
Los españoles por su parte, a sabiendas de que el establecimiento funcionaria sin encomiendas, esperaban un cambio de actitud de los planificadores, como se desprende de un informe dado en 1534 por don Luis de Castilla. A resultas de la desilusión, Castilla encontró una población diezmada por las deserciones. Ya desde el principio Salmerón se dio cuenta de esta actitud y tuvo que convencer a la gente que no abandonara la colonia. 
 
No obstante que las inconformidades amenazaban la existencia del establecimiento, a finales del verano la Audiencia informaba de la construcción de cincuenta casas, del hospital y de la adjudicación de nuevas tierras de labranza, las cuales comenzaban a cultivarse. 
 
Así mismo se informaba que los moradores tenían armas para su defensa y se controlaba la inmigración de otros pueblos. 
 
Los franciscanos, por su parte, expresaban que los colonos eran cristianos modelo, como el mismo Salmerón lo confirmó después de haberlos descrito como "perdidos y holgazanes".
 
​Es posible que la Audiencia exagerara en sus apreciaciones, pero para agosto de 1531 el establecimiento ya era una firme realidad para la satisfacción de su presidente, el licenciado Salmerón, quien criticaba al español codicioso representado por los conquistadores encomenderos en especial los de la ciudad de México de quienes decía: 
"los que en esta tierra viven apasionados de la codicia...." "...la codicia desordenada y gran holgazanería de los conquistadores, porque los que tienen repartimiento de indios se aprovechan y sirven dellos sin les dar industria de vida política y concertada, de donde podría redundar provecho para los que sirven y para los que son servidos, e los que no tienen repartimientos vienen a pedir que les den de comer y en que se sostengan, que se los debe el rey, y que mueren de hambre...; e con algunos...me ha acaecido decirles que un hombre de su dispusición debería aplicarse a trabajar... E su respuesta es con soltura e ira habiendo trabajado en la conquista de acá y en la de acullá..."
 
​Salmerón trató de convencer a la Audiencia de la amenaza que representaba Puebla para los encomenderos, pues planteaba una nueva forma de repartimiento opuesta a la división de todos los indios del Nuevo Mundo entre todos los españoles. 
 
Así mismo, se protegió a la colonia de su intromisión negándoles permiso de vivir ahí. Sin embargo. Salmerón admitió que había permitido en Puebla a cinco o a seis de ellos, como una concesión extraordinaria.1​Salmerón además tomó otras medidas para cambiar el carácter legal del establecimiento, tanto para el logro del éxito del experimento social como aquellas encaminadas a aplacar a los pobladores insatisfechos. Solicitó al rey le concediera a la colonia el título de ciudad para aumentar su prestigio y con el mismo fin solicitó la traslación de la sede episcopal de Tlaxcala a la nueva población. 
 
El favor real significaría el aval a un nuevo sistema opuesto a la encomienda y para Puebla un atractivo más para los nuevos pobladores.1​En aras de asegurar el éxito de la colonia Salmerón cedió irrecusablemente a solicitar favores que comprometían los principios más idealistas del experimento poblano. 
 
Salmerón que criticó la codicia y holgazanería fomentada por el sistema de encomiendas, solicitó que por unos años se le otorgara a Puebla el pueblo de Totimehuacan como encomienda municipal para el servicio de sus obras públicas y que fuera eximida a perpetuidad del pago de la alcabala.
 
​Todos los planes y esperanzas de Salmerón, de los colonos y de los sacerdotes franciscanos fueron drásticamente interrumpidos por una repentina y fulminante temporada de aguaceros que no solo imposibilitó el avance de las obras sino que arrasó literalmente con lo construido, debido a que las casas se habían hecho de adobe y paja. 
 
La población fue entonces abandonada permaneciendo solo los frailes franciscanos. Al observar que la cuesta del terreno del lado poniente del río era más propicia para el desagüe de las lluvias, los que se quedaron se reinstalaron en ese lugar, que corresponde a la actual Plaza Mayor llamado zócalo de Puebla. 
 
Motolinia en sus apuntes menciona que Puebla "fue tan desfavorecida que estuvo para despoblarse".​ Una vez reinstalados, con los pocos que quedaron, Puebla estaba lista para una segunda fundación.​