Pandemia, agua y Agenda 2030: el reto de buscar alianzas

FERNANDO INCHÁUSTEGUI

26 de noviembre de 2020

La consecución de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) es un hito fundamental que está absolutamente integrado en el sector del agua y, en particular, en el ciclo del agua urbana. 
 
No hay que olvidar que, el ODS 6, es específico para el agua limpia y saneamiento y exige “garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todas las personas.” El agua es un factor fundamental para el desarrollo de las personas y el conjunto de la sociedad. 
 
Además, con motivo de la pandemia, su importancia se ha visto reforzada, pues la higiene básica se ha convertido en uno de los gestos más relevantes en la lucha contra el Coronavirus. El confinamiento ha servido para que el conjunto de la ciudadanía, se diera cuenta de que los servicios urbanos seguían funcionando día a día, por supuesto, con el agua a la cabeza. 

La consecución de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) es un hito fundamental que está absolutamente integrado en el sector del agua y, en particular, en el ciclo del agua urbana. 
 
El agua no sólo está circunscrita al ODS 6, sino que afecta de forma directa o indirecta a la práctica totalidad de los mismos. De entre todos ellos, quizá los más destacables sean el que hace referencia a la energía asequible y no contaminante (7) y el de ciudades y comunidades sostenibles (11). Al influir en toda la ciudadanía y en muy distintos sectores productivos, la inversión en agua tiene la capacidad de que, a través de la misma, se vean beneficiados muchos ámbitos diferentes de la sociedad. 
 
No obstante, el sector del agua urbana adolece desde hace años de una falta de inversión muy remarcable que ha perjudicado la salud de las infraestructuras básicas. Al ser, en España, el abastecimiento y el saneamiento de competencia municipal, el sector está muy ligado a las partidas presupuestarias de las distintas administraciones. 
 
La situación, sin duda, se ha visto aún más perjudicada por la pandemia y los efectos económicos de la misma, que ya se están notando. 
 
Ante esta encrucijada, es importante mencionar un ODS que es fundamental, el 17, que es justamente el que habla de las alianzas para lograr los otros 16. Este ODS 17, persigue la movilización de todos los medios de implementación necesarios, financieros, públicos y privados para la consecución de los objetivos. 
 
El sector ya lleva trabajando de esta forma desde hace tiempo. A los estudios que presentamos a finales de 2019 sobre las necesidades de inversión y las propuestas de financiación correspondientes, hemos sumado este año nuevos análisis actualizados, que proponen alternativas para afrontar dichas necesidades, incluso en la situación en que nos encontramos. 
 
Esta situación es de total excepción y por ello los fondos de diversos organismos serán de una importancia vital para la consecución de los objetivos en nuestro país. Dichos objetivos han de abarcar, tanto los ya detectados antes del Coronavirus, como los que han surgido a consecuencia del mismo. 
 
La financiación de proyectos concretos, puede ser un fuerte revulsivo para alcanzar los ODS. No hay que olvidar, además, que cada euro de dinero público invertido, se traduce en paralelo, en una inversión multiplicada por parte del sector privado. 
 
De esta forma, queda claro que la inversión público-privada es la única posible para alcanzar un desarrollo auténticamente sostenible y una economía 100% circular.
 
El ODS 6 sólo se alcanzará si se logra la resiliencia de poblaciones y ecosistemas ante el cambio climático. Y para ello, es necesario el aprovechamiento energético integral de infraestructuras; la previsión de sequías e inundaciones y la gestión de las mismas; un avance significativo en control, digitalización y en definitiva I+D+i; una nueva forma de relación de las entidades del sector con la ciudadanía; una comprensión especial de las necesidades de las zonas con menos densidad de población, sinergias con sectores como el del gas y la electricidad o la limpieza urbana, etc. 
 
En resumen, hay que buscar apoyos para sumar y, en definitiva, aliarse por un objetivo común.
 
Para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, debemos unirnos todos los sectores: la sociedad civil, el sector privado, el mundo académico y los gobiernos. Un programa exitoso de desarrollo sostenible requiere alianzas entre los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil. 
 
Estas alianzas inclusivas construidas sobre principios y valores, una visión compartida, y metas compartidas, que colocan a la gente y al planeta en el centro, son necesarias a nivel global, regional, nacional y local. Se han realizado progresos en relación a las alianzas para el financiamiento, especialmente con un aumento de la ayuda dirigida a los refugiados en los países donantes. 
 
Sin embargo, se requieren más alianzas para la prestación de servicios fijos masivos, que son aún en la actualidad de costo muy elevado. También hay una falta de censos de población y vivienda, necesarios para obtener datos desglosados que sirvan de base para la implementación de políticas y programas de desarrollo. 
 
Para 2030, México habrá consolidado su capacidad financiera para hacer frente a los retosde desarrollo sostenible a través de un sistema tributario más simple, el cual facilitaráel cumplimiento de las obligaciones fiscales. Dicho sistema será justo, sin tratamientospreferenciales ni regímenes fiscales especiales basados en criterios poco equitativos. Por elcontrario, se privilegiará un régimen progresivo que permita mejorar la redistribución de losingresos y que ayude a disminuir la desigualdad.