Las mujeres con mayor preparación escolar enfrentan una menor brecha: IMCO

FERNANDO INCHÁUSTEGUI

08 de diciembre de 2020

Hasta septiembre de 2020, una mujer que trabajaba en la formalidad ganó, en promedio, 42% más que una mujer ocupada en la informalidad, pero 13% menos que un hombre en el sector formal. 

En los últimos años, la participación de las mexicanas en el mercado laboral ha aumentado cada vez más. Sin embargo, las diferencias en el salario promedio entre hombres y mujeres no han cambiado mucho. 
 
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), ha habido una variación poco considerable entre los ingresos percibidos por una mujer y un hombre. Desde 2017 y hasta antes del inicio de la pandemia por covid-19, la brecha salarial promedio fue del 15%. Es decir, por cada 100 pesos que ganaban los hombres mensualmente, las mujeres percibían solo 85 pesos.En el primer trimestre de 2017 se registró la menor diferencia salarial (13.4%).
 
En contraste, durante el tercer trimestre de 2019 la brecha en los ingresos promedio mensuales fue de las más altas: mil 198 pesos, equivalentes al 16%.Los cambios en las dinámicas laborales y los ingresos percibidos por hombres y mujeres antes y durante la pandemia han sido notorios. 
 
Durante el primer trimestre de 2020, el porcentaje de mujeres formales (43%) fue menor al de mujeres informales (57%). Esta proporción fue similar al término de septiembre de 2020. Las mujeres en el sector formal representaron el 47%, mientras que 53% de las mujeres se emplearon en el sector informal. 
 
No obstante, durante julio, agosto y septiembre, una mujer que trabajaba en la formalidad ganó en promedio 42% más que una mujer ocupada en la informalidad (8 mil 333 pesos en comparación con 4 mil 821, respectivamente), pero 13% menos que un hombre empleado en el sector formal. 
 
Garantizar la autonomía económica de las mujeres contribuye a construir un país más competitivo y con mayor bienestar para su población. Para ello el IMCO propone: 
* Dimensionar las brechas propias. Las organizaciones públicas y privadas deben analizar sus propias diferencias salariales y, a partir de ello, diseñar políticas para cerrar progresivamente las brechas. 
* Asegurar la definición de los puestos de trabajo con base en competencias y conocimientos del trabajador. Las instituciones deben garantizar que las remuneraciones sean iguales para hombres y mujeres en todos los puestos de trabajo.