Remolinos sociales del modernismo tardío
 
 
“De luto, pero esto, también pasará”
 
Se leía en la red social… 
 
A los dos meses los amigos se encontraron, la pandemia estaba en su punto más crítico, desde lejos se saludaron, -que esto pase, nos reunimos-… pero tuvieron que pasar 9 meses más… 
 
-Un poco más repuesto, pero con un dolor en el alma- 
 
-Sin duda, era al tío que mas admirabas, y mira, ya no regreso de su viaje- 
 
-Creo el dolor creció más, el vacío lleno mi ser y la propia existencia de preguntarme el valor de la vida y la corresponsabilidad que tenemos al saber que yo heredaba toda su fortuna, pues sabíamos cómo había sido su vida pasada- dijo Patricio. 
 
-Bueno si algunas veces nos contabas… pero era más lo que le admirabas de lo que sabíamos de él- 
 
-Él, fue el jefe del ministerio del tesoro nacional, y nos decía como se daba la gran vida, cerraban bares, restaurantes, media hora antes de él llegara para dejar todo limpio, era el consentido del primer ministro y sus historias nos parecían fantásticas, pero como fui aprendiendo sobre filosofía, sociología, etc., esa alegría se transformaba en tristeza, ese peso que me daban sus palabras que estaba orgulloso de mi se transformaba en una pesar interno y al saber que yo heredaba todo… vaya que me pone a reflexionar aún más- le dijo Patricio y por mucho tiempo no se vieron…
 
Patricio, impulsó casas para ancianos, fundaciones deportivas para las familias y eso elevó mucho la calidad de vida del distrito, hasta un hospital, sin duda que era una gran fortuna… 
 
Al fallecer, dejó encargados a sus hijos los cuales comenzaron a fraccionar, a vender, sin duda que el gran corazón de Patricio y su compromiso social había fenecido y sus principios no fueron reflejados.
 
-Sin duda que dejaste un gran legado, donde algunos solo vieron dinero, pero como tu lo decías el compromiso está en nosotros y en nosotros está el cambio y vaya que cambiaste a la ciudad y con eso me quedo- dijo Tania a su viejo amigo en su meditación nocturna. 
 
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